miércoles, 30 de agosto de 2017

Piojos y liendres: remedios naturales

Se acerca el comienzo de un nuevo año escolar y aquellos con joven descendencia se disponen a equipar a sus retoños con lo necesario para afrontar los desafíos del curso que empieza: libros, libretas, lápices, chandal y carpetas. Sin embargo, no son sólo conceptos intelectuales, que los pequeños van a tener que afrontar: los parásitos de cada año los esperan a la puerta de la escuela para poblar sus cabezas. ¿Los hemos preparado para combatir piojos y liendres?


Por supuesto, el mercado propone numerosas soluciones en forma de champús, esprays y lociones. Sin embargo, para aquellos que quieren evitar a sus pequeños una nueva dosis de substancias químicas, a menudo agresivas y con posibles consecuencias para la salud, existen soluciones más naturales y bien eficaces.

Debe saberse, de entrada, que la presencia de piojos no indica necesariamente una falta de higiene, pues estos pequeños parásitos sin alas (Pediculosis humanis capitis) se desplazan fácilmente de un individuo a otro por puro contacto y proliferan rápidamente, la hembra pone de 5 a 10 huevos por día. Las liendres, el bébé del piojo, se engancha solidamente cerca de la raíz del cabello gracias a una substancia pegajosa que dificulta su eliminación, incluso con el cepillado. Los champús convencionales no afectan a estos insectos, los cuales no son peligrosos para la salud ni transmiten enfermedades, pero causan las conocidas molestias de picazón y descamación de la piel. Los lugares cerrados y compartidos, como las aulas, ofrecen condiciones ideales para su proliferación.

Prevención
Como siempre, la prevención es la clave, y para ello contamos con varias estrategias:
  • El aceite esencial de Lavandín Super o Lavandula hybrida constituye un excelente repulsivo. Es una esencia poco alergénica, por lo que podemos aplicar unas gotas directamente en la nuca y las sienes (siempre es mejor hacer antes un test en el pliegue del codo), o bien añadirlo a un champú neutro para el lavado regular del cabello (20 gotas en total de aceite esencial por 100ml de champú). Se le puede añadir también aceite esencial de Geranio o Pelargonium graveolens, otro gran repelente de insectos. También podemos confeccionar un espray con 70ml de alcool de farmacia, 30ml de agua y veinte gotas en total de estos aceites, para rociar la cabeza del niño.
  • En caso de cabello largo, es una buena idea recogerlo en un moño o coleta para evitar el contacto con el cabello de otros niños.
  • Aún sin síntomas evidentes, es necesario inspeccionar el cabello regularmente.
Tratamiento
Una vez instaurada la infección, podemos tratar con varias acciones paralelas:
  • Lavado con un champú neutro al que hayamos añadido, como antes, aceite esencial de Lavandín Super (Lavandula hybrida), Clavo (Eugenia carophylata), Orégano de Grecia (Origanum heracleoticum) y/o Árbol del té (Melaleuca alternifolia). La proporción será, nuevamente, de 10 gotas de aceite esencial en total por 100ml de champú.
  • Mascarilla capilar a aplicar antes del lavado, que contenga aceite de coco, que asfixia los piojos (aunque no tiene efecto sobre las liendres) y/o aceite de neem, insecticida natural ampliamente usado en Asia, eficaz contra los piojos y que puede alterar el desarrollo de las liendres. A estos aceites vegetales, que nos servirán de base de la mascarilla, podemos añadir la misma mezcla de aceites esenciales indicados para el champú, en una proporción más elevada: 50 gotas en total de aceite esencial por 100ml de aciete vegetal. Alternativamente, podemos confeccionar una mascarilla con 10ml de vinagre de alcool blanco (otro gran aliado contra estos parásitos) y 10ml de aceite de oliva, y añadir 8 gotas de aceite esencial. En ambos casos debe aplicarse la mezcla sobre el cuero cabelludo, cubrir con un plástico y dejar actuar durante 20 minutos. Lavar despúes con champú.
  • Utilizar el peine específico para eliminar liendres, pues estas, como se ha dicho, se enganchan fuertemente y son difíciles de retirar. 
Se aconseja repetir una semana más tarde y luego al cabo de dos semanas, pues si algunas liendres sobreviven, la infección puede recomenzar.

No deben olvidarse los objetos que están a menudo en contacto con la cabeza del niño, como gorros, bufandas, cuello de abrigo, diademas, fundas de almohada entre otros, lavarlos a menudo y rociarlos con el espray casero anti-piojos. 

También es una buena idea inspeccionar el propio cuero cabelludo y tomar precauciones, pues los indeseables intrusos no distinguen edades y pueden bien acabar poblando nuestra propia cabeza.

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