martes, 21 de noviembre de 2017

Remedios naturales contra el frío

Llega el frío y al disponernos a enchufar la calefacción, recordamos que su factura puede dejarnos helados. He aquí unos remedios y estrategias naturales para calentarnos por dentro y no tener que abusar de la estufa.



Tisanas
Es una de las primeras cosas a las que echamos mano cuando queremos calentarnos, pues sólo por el hecho de ser humeantes, nos confortan y, como poco, nos calientan las manos. Sin embargo, ciertas plantas y especias  pueden activar la circulación sanguínea y caldear el organismo al tiempo que aportan otras propiedades:
- romero, estimulante de la vitalidad y tónico hepático, a consumir de preferencia por la mañana o durante el día,
- jengibre, calorífero y digestivo, ideal también para prevenir y aliviar resfriados,
- canela, antiséptica, regula los niveles de azúcar en sangre y aporta un delicioso sabor a las infusiones,
- cardamomo, digestivo, ayuda a evitar las flatulencias,
- clavo de olor, analgésico, anti-inflamatorio y anti-diarréico,

Los aficionados a los tés e infusiones habrán reconocido aquí algunos de los ingredientes del "chai" o té indio de especias, que podemos fácilmente realizar en casa y que no precisa, necesariamente de té negro. Cabe, sin embargo, recordar que algunas plantas, como la menta,  son de naturaleza fría o de efecto refrescante, aunque se tomen calientes, por lo que es necesario elegir bien los ingredientes. También es importante señalar que una tisana demasiado calorífera puede hacernos sudar, lo cual puede acabar por enfriarnos. Debe buscarse, como siempre, la medida justa.

Alimentación
Las verduras propias de esta estación, calabazas, coles y otros alimentos que crecen a ras de tierra nos invitan a cocinar aquello que más apetece cuando queremos calentarnos: sopas y cremas. Del mismo modo que con las tisanas, al margen de su temperatura, sus ingredientes nos aportarán calor interno, sobretodo si añadimos ajo, cebolla, pimienta o curry. Los frutos secos son igualmente caloríferos, así como algunos cereales como la avena la cual, en el desayuno, disuelta en una bebida vegetal caliente, nos dará además una energía sostenida durante toda la mañana.
Los alimentos crudos como las ensaladas, a pesar de mantener sus nutrientes intactos, pueden enfríar el cuerpo por lo que si somos verdaderamente frioleros, deberíamos comerlos con moderación y nunca por la noche.

Aceites corporales
Otra forma de calentarse de manera directa es la aplicación de un aceite corporal a base de aceite vegetal de sésamo, por ejemplo, de gran poder calorífero, y aceite esencial de romero (Rosmarinus officinalis) activador de la circulación y/o aceite esencial de mejorana (Origanum majorana) que también aporta calor al organismo. Recordemos que la proporción para una sinergia corporal aromática es de 10ml de aceite vegetal por 60-10 gotas de aceite esencial en total. Atención a los aceites esenciales dermocáusticos como el de canela o el de jengibre, pues su uso tópico puede causar irritación e incluso quemaduras. 

Botella de agua caliente o esterilla
Si no hemos conservado la de nuestra abuela, vale la pena agenciarse una tradicional botella de agua que, aplicada sobre los riñones, puede calentar todo el organismo, estimulando además las suprarrenales, responsables en parte de nuestra vitalidad. Su calor beneficia también al hígado, y aplicada sobre el abdomen puede ayudar a la digestión. 
Como alternativa, podemos utilizar las esterillas de huesos de cereza, que, una vez calentadas en el microondas o sobre el radiador, conservan la calidez, y que pueden usarse igualmente para aliviar los espasmos musculares. 


Proteger las extremidades
Mi padre siempre decía que los resfriados se atrapan por los pies, y no iba errado. En invierno, el calor corporal se concentra en los órganos vitales, por los que las extremidades suelen enfriarse, constituyendo, a la vez, una vía de entrada del frío externo en el organismo. Para prevenirlo, además de guantes y calcetines calientes (sea cual sea la moda), podemos por ejemplo realizar baños de pies con agua caliente y harina de mostaza, que además, si lo hacemos antes de acostarnos, nos ayudará a conciliar el sueño.

Ejercicio
Aunque en esta época del año apetece más quedarse en casa, un poco de movimiento generará calor en el organismo y activará la vitalidad. Sin embargo, recordar de nuevo que el sudor puede enfríar el cuerpo por lo que si se realiza ejercicio intenso debe hacerse en un lugar bien caledado, y de preferencia por la mañana.

Contacto humano
Para terminar, no olvidemos que nada calienta más que el amor, por lo que esta estación es ideal para acurrucarse, abrazarse, dormir a dos o, por lo menos, buscar la compañía de los otros, recibir en casa, y arroparse con el calor de nuestros allegados.

martes, 7 de noviembre de 2017

Flores de Bach y Nutrición XX: Mimulus, una comida de miedo

Nada mejor en estas fechas de "truco o trato" y calabazas de aspecto muy feroz, que hablar de Mimulus, que en relación a la comida está indicada a aquellos para quienes la alimentación es, en ocasiones,  motivo de espanto, ya sea por experiencias pasadas de intoxicaciones o indigestiones, o simplemente a causa de su naturaleza sensible y asustadiza.





El Dr. Bach describía estos perfiles como individuos que padecen de miedos "cotidianos", y ¿qué hay más cotidiano que la comida? Ya sea miedo a engordar, a intoxicarse, a la diabetes, al colesterol o a la hipertensión, lo que debería ser una conciencia de prevención en relación a los alimentos, para estos individuos el pan nuestro de cada día se convierte a menudo en motivo de temor y sufrimiento.

Sus miedos, aunque exagerados, no son totalmente infundados pues estas personas son, efectivamente, de naturaleza sensible en todos los aspectos de su ser. Por lo tanto, son más vulnerables que la media a empachos y otros efectos negativos que algunos alimentos pueden causar, y es posible que hayan sufrido en el pasado algún episodio alimenticio desagradable que haga aflorar su desasosiego frente a una fuente de marisco o un simple bol de cacahuetes.

Pero no siempre es el caso, pues su susceptibilidad les hace a menudo mirar con recelo las recetas atrevidas en una cena mundana, así como los platos exóticos que los viajes nos invitan a descubrir. El tipo Mimulus no es, pues, adepto a las extravagancias culinarias ni, mucho menos, al turismo gastronómico, lo cual puede hacerle pasar por insociable o aburrido. Lo cierto es que este individuo es simplemente víctima de su pavor.

En el estado positivo, Mimulus nos aporta un gran sentido de la prevención en cuanto a la alimentación, sin que ello suponga un mal trago. El individuo aprende a integrar sus miedos y a atreverse a descubrir, disfrutando de la excitación de lo desconocido, sin transgredir los límites. Y sobretodo, a escuchar su cuerpo sin asustarse y actuar en consecuencia.

Un perfil Mimulus transformado puede sin duda preservar su salud comiendo en la medida justa sin dejar, por ello, de disfrutar de la vida.