sábado, 6 de enero de 2018

Flores de Bach y Nutrición XXI: Mustard, dulce consuelo.

Como una nube que nos atraviesa, el estado Mustard es una tristeza sin orígen concreto, que aparece y desaparece sin más, y que constituye el terreno de cultivo perfecto, por no decir la excusa perfecta, para hábitos alimenticios poco adecuados y dañinos para la salud. 




La mayoría de nosotros hemos pasado, con mayor o menor frecuencia por este tipo de situación: el blues nos atrapa y, en pleno bajón de moral, vamos directos a la nevera a echar mano no de una manzana o una zanahoria, sino de aquello que pueda contener más azúcar, grasa o harina blanca.

Olvidamos que este tipo de "alimentos" (que no merecen realmente ser nombrados como tal), lejos de compensar ninguna carencia, retro-alimentan el problema: el azúcar provoca un descenso de los glóbulos blancos (defensas), por lo que, a la larga, nos sentimos más débiles, y la grasa y la harina blanca engordan, lo que supone un ataque a nuestra autoestima. Además, este tipo de substancias son adictivas, lo que lleva a la reincidencia y al establecimiento de costumbres poco saludables, produciendo al final verdaderos motivos para estar triste.

Sin embargo, está socialmente justificado este círculo vicioso e incluso resulta graciosa la imagen de una despechada "Bridgite Jones" atiborrándose de helado, envuelta en su edredón, delante de la tele. Conocía una vez a alguien que llamaba a los bombones "ansiolíticos", lo cual me parece una asociación ingeniosa pero a la vez lamentable. Pues lo cierto es que no tiene nada de sano ni de digno ni de positivo, caer en una autocompasión que nos lleve a castigarnos con chucherías. Al fin y al cabo, nuestro pobre cuerpo no tiene la culpa de nada.

Mustard puede echarnos una mano en este caso, y ayudarnos a aprovechar esta caprichosa melancolía para hacer algo más constructivo que darse un atracón, como por ejemplo escribir un trite y lírico poema, pintar un nostálgico paisaje, o simplemente apreciar la belleza de un lluvioso día de otoño, en un estado de paz interior.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola, muy buena informacion

Anna Orench dijo...

Hola, me alegro que el post te haya gustado. Gracias por el comentario.